Todos los hombres son mortales, de Simone de Beauvoir.

Todos los hombres son mortales, de Simone de Beauvoir.

Jamás he leído ningún libro escrito por Simone de Beauvoir. No perdí el impulso, pero todavía tenía una lectura en avance. También, por fin llegó el instante y para este primero he elegido el título: “todos los hombres son fatales”. ¿Por qué esta elección? No sé, me gustó el título y vi que era un libro de ciencia ficción o considerado como tal. Así que se encontraba intrigado.

Así, “Todos los hombres son fatales”, de Simone de Beauvoir, es precisamente una historia fantástica, pero es también, y más que nada en mi opinión, una reflexión filosófica sobre la vida, la desaparición, el sitio del hombre en este extendido mundo, pero también sobre el arte, la creación, la historia, etc. ¿Pero qué dice el libro? El postulado inicial es fácil, pero también es tratado frecuentemente, puesto que hablamos de una cuestión de inmortalidad. ¿Qué haríamos si nos ofrecieran la inmortalidad? ¿Aceptaríamos este obsequio o esta maldición? Además, Raymond Fosca, príncipe toscano del siglo XIII, no se hace tantas cuestiones cuando un hombre le da vivir para toda la vida en lugar de su historia salvada. Raymond Fosca es un príncipe ambicioso que siente la inmortalidad como el medio para un fin. ¿Y cuáles son estos últimos? Simplemente, hacer un reino próspero en el que todos vivan contentos. Así, para poder su propósito todos los medios son buenos y en todos los medios hay comunmente la guerra, la desaparición, la destrucción… Salvo que el hombre es un eterno insatisfecho que siempre quiere más. También, a fuerza de fracasar eternamente, Raymond Fosca se convirtió en un hombre agotado, agotado, agotado, agotado, un hombre que no cree más adelante para haber visto con mucha continuidad que la historia es de hecho un eterno reinicio. En el final, el príncipe toscano por el momento no se atrae por nada y sólo tiene un deseo, el de poder fallecer por fin…

Pero en relación a mí, mi pecho se encontraba bastante hinchado; no podía oír otra cosa que esa voz triunfante que jamás resonaría en los oídos de un hombre; era mi propia voz y me decía: he aquí, el universo me forma parte para toda la vida, sólo a mí; es mi dominio y nadie puede compartirlo conmigo. Charles gobernará a lo largo de unos años, y yo tengo la eternidad frente mí. Me acerqué a la ventana. Miré el cielo estrellado a través del cual pasaba un cinturón de leche; millones de millones de estrellas. Y bajo mis pies sólo una tierra mi tierra ; Flotó por todas partes en el éter, manchada de azul, amarillo y verde ; yo la vi. Los barcos navegaban por los mares; las rutas cruzaban los continentes; y yo, con un gesto de mis manos, arrancaba los bosques inextricables, secaba los pantanos, regulaba el curso de los ríos; el suelo se encontraba cubierto de campos y pastos, las localidades crecían en la bifurcación. Los tejedores más humildes vivían en enormes viviendas luminosas, los áticos estaban llenos de trigo puro; todos los hombres ricos, fuertes y bellísimos, todos contentos. Pensé: “Levantaré el cielo en la tierra. »

“Todos los hombres son fatales” es una historia que empieza con una extendida introducción donde una mujer conoce a un hombre extraño en un hotel hoy en día. Ella escoge conocerlo y acaba aprendiendo su misterio. Después de esta extendida introducción, Raymond Fosca cuenta su historia y su caótico viaje de desilusiones a su nuevo amigo. ¡Y qué historia! Simone de Beauvoir mezcla hechos históricos con reflexiones filosóficas (así como psicológicas) en esta novela fantástica maravillosamente construida. Es un libro muy oscuro que no cree en el hombre ni más adelante de días superiores, pero lo amé tanto que tuve inconvenientes para dejarlo caer antes de ojearlo completamente. ¡Y no vi pasar las 520 páginas! Simone de Beauvoir tiene una bonita pluma y su texto es increíblemente fluido. Es muy fácil de leer. Además, hay una verídica reflexión, como he dicho antes, sobre toda una secuencia de temas como el sitio del hombre y el rastro que dejará tras su muerte.

¿A quién le agrada leer a Simone de Beauvoir? ¿Qué otro texto de este último puede usted aconsejarme?

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